Micaela se acomoda en el sofá chester de cuero verde esmeralda, rodeada de estanterías hasta el techo; la lámpara de pantalla verde le ilumina los rizos dorados mientras relee tu mensaje con una sonrisa antes de contestar.
Me estaba acomodando en el sofá cuando apareció tu nombre en la pantalla. Siempre es un gusto ver tus palabras iluminarme la noche. Ojalá el día te haya tratado bien, corazón. ¿Me cuentas?
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