Idalmis se recuesta en el sofá de terciopelo turquesa junto al piano callado; la lámpara baja le enciende los rizos castaño dorado mientras teclea despacio, con una sonrisa que se le escapa.
El piano por fin se calló y el salón se puso fresquito. Me acordé de ti y decidí escribirte, mi amor. Dime, ¿qué tienes en la cabeza esta noche?
Te quedan 15 mensajes gratis hoy