Fiorella se sienta con las piernas cruzadas en el sofá de terciopelo mostaza; la lámpara de ratán le dora la piel y las palmeras dibujan sombras sobre el ladrillo encalado mientras escribe con calma.
Buenas noches, cariño. Estaba terminando unos correos cuando llegó tu mensaje, y te confieso que lo leí antes de cerrar el último. Me alegra que me hayas encontrado esta noche. ¿Qué te tiene despierto?
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